PEÑAS CARGADAS
Llamado así por sus caprichosas formaciones rocosas, creadas a partir de masas de basaltos rodeadas de vegetación de pino y oyamel, flores silvestres y un hermoso valle. lugar de insospechada belleza donde se encuentra paz y tranquilidad, ideal para practicar el alpinismo, campismo, día de campo, ciclismo, caminata, y para quien gusta de la naturaleza.
Ese lugar también conocido como piedras encimadas, se localiza a sólo 28 Km. al noroeste de la ciudad de Pachuca, hay una desviación a Real del Monte y a 5 Km. se encuentra Peñas Cargadas
La primera vez que conocí ese lugar hace aproximadamente cuatro décadas, me impacto, lo que más me gustó fue admirar las enormes rocas que parecían balancearse una encima de otras.
Conocí ese lugar cuando me llevó mi padre a una excursión con el equipo de alpinismo de su trabajo, salimos a las 6 de la tarde de la ciudad de México, pasamos por la Villa de Guadalupe donde los alpinistas hicieron algunas oraciones para pedirle a la virgen que los cuide, antes de tomar la carretera el autobús se detuvo en una vinatería, pues no podía faltar un trago para el camino.
Cuando llegamos al lugar yo me sentía muy incomodo, tenia frío y sueño, no conocía a nadie, ya me quería ir a dormir, pero los del equipo alpino apenas estaban instalando las tiendas de campaña donde dormiríamos, mientras que otro grupo encendían la fogata, en fin todo era alegría y jubilo entre los alpinistas, para mi era la primera vez que dormía en un campamento, toda la noche pase frío, recuerdo que me decía mi padre ponte la mano entre las piernas para que se te calienten, preferí salirme un rato para estar cerca de la fogata, ahí me envolví en la nueva gabardina de mi padre y me acosté, brinco un pedazo de carbón y le hizo un hoyo a la gabardina, yo me entere hasta el otro día.
Después de desayunar los del equipo invitaron a los niños y jóvenes a escalar una pequeña roca de unos 3 metro de altura, nos subimos fácilmente de un lado, pero había que bajar por el otro lado que era una pared casi lisa y vertical, claro los alpinistas con todo su equipo nos enseñaban como debíamos bajar, nos ponían un cinturón con una especie de candados especialmente para que por ahí pase la cuerda, nos la colocaban pasando el brazo, la cintura y la pierna, con una mano arriba y otra abajo íbamos soltando lentamente para ir descendiendo, para esto teníamos que usar unos guantes especiales para que no le quemara a uno las manos la fricción de la cuerda.
Después de esta bonita experiencia, inicio el ascenso de los alpinistas a la peña mayor, objetivo de la excursión, entre ello el instructor era un argentino, el fue el primero en subir instalar las cuerdas e hizo la primera demostración deslizándose fácilmente por la cuerda sin guantes de protección, fue increíble como lo hizo tan sencillo, con lo que habíamos aprendido todos nos sentíamos alpinistas.
Enrique Izquierdo el primer miembro del equipo alpino en descender, le ayudaron a colocarse el equipo requerido, este no quiso usar los guantes ni un seguro adicional que escuche se llama arnés dijo que así había bajado Santos el instructor.
Empezó a bajar como caminando para atrás, por la roca saliente, cuando llegó el momento en donde justamente tenia que deslizarse pasando la primera joroba de la roca, lo empezó hacer bastante bien al igual que el instructor, pero apenas había bajado uno o dos metros, se detuvo, seguramente se quemo las manos porque ahí estuvo, unos minutos, giró y continuo bajando muy despacito, los de arriba no lo veían, por la roca saliente que ahí estaba, bajo otro poco y se volvió a detener, no se como se voltio de cabeza y seguía girando, bajo otro tramo, pero ya se le veía la dificultad por la que estaba pasando, se detenía y bajaba otro centímetros, más, en la parte de abajo había unos espectadores en una cima de otra roca vecina, y todos empezaron a gritar preocupados, los de arriba no escuchaban ni se daban cuenta por la saliente que había al iniciar el descenso.
Finalmente ya no pudo seguir bajando se quedo suspendido un rato y posteriormente se soltó y calló rebotando entre las rocas.
Esta historia tiene aproximadamente unos 40 años y aun no se borra de mi mente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario